Mira, la vida es demasiado corta para andar de finta, ¿me entendés? Al final del día, lo que vale es ser geniuno, aunque eso signifique que no le caigas bien a todo el mundo. Porque, ¿sabés qué? Si vos sos auténtico, aunque te tilden de despreciable o te miren raro, siempre va a haber alguien que te valore tal cual sos.
Acordate de esto: no hay nada más chivo que ser real. No te rajés tratando de encajar en moldes que no son tuyos. Si te gusta el fútbol, gritá los goles; si te gusta el reggaetón, bailalo aunque te digan que no tiene clase; si sos de esos que prefieren quedarse en casa con una peli y unas pupusas en vez de salir de fiesta, hacelo sin pena. La gente que de verdad te quiere, te va a querer por cómo sos, no por lo que pretendés ser.
Y ojo, no estoy diciendo que ser geniuno sea fácil. A veces la vida te tira leña, y hay días que uno se siente como un chucho callejero. Pero, ¿sabés qué? Es mejor ser un chucho callejero auténtico que un perro de raza fingido. Porque al final, la gente que vale la pena se queda con vos en las buenas y en las malas, aunque seas un poco loco, un poco raro o un poco desmadroso.
Así que, ¡aguanta la onda, hermano! No le tengás miedo a ser vos mismo. Si alguien te desprecia por ser geniuno, ese no es tu ride. La gente correcta siempre va a aparecer, y cuando lo haga, te vas a dar cuenta de que valió la pena no rajarse.
Y bueno, ahí te dejo esa reflexión, porque como dice el dicho: *"Más vale solo que mal acompañado, pero mejor bien acompañado siendo vos mismo."*
¡Pilas, pues!
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