Escuchar antes del golpe: Una reflexión sobre Proverbios 1:20-33
Hay una historia que ilustra bien lo que dice este pasaje.
Un hombre conducía por una carretera de montaña cuando vio un letrero que decía: "Camino cerrado por derrumbe, desvíese." Pero él, confiado en su experiencia, pensó: "Seguro exageran. Yo manejo bien, voy con cuidado." Y siguió adelante.
Más adelante, encontró otro aviso: "PELIGRO: NO CONTINUAR." Aun así, siguió. Y entonces, al dar una curva, el asfalto desapareció bajo sus ruedas. Se había metido directo en un barranco.
Mientras caía, recordó todos los avisos que ignoró.
Este es exactamente el mensaje de Proverbios 1:20-33. La Sabiduría no se esconde; está ahí, gritando en cada esquina, avisándonos antes de que nos estrellemos. Dios nos advierte porque nos ama, pero muchas veces preferimos hacer las cosas a nuestra manera, confiando en nuestro propio criterio.
Cuando es demasiado tarde
"Entonces me llamarán, y no responderé; me buscarán de mañana, y no me hallarán." (Proverbios 1:28)
A primera vista, esto suena muy fuerte. ¿Dios se niega a ayudar cuando alguien finalmente lo busca? No exactamente. No es que Dios se esconda, es que muchas veces llegamos a un punto donde ya no queremos cambiar de verdad.
Piénsalo así: cuando alguien ignora repetidamente las advertencias, su corazón se endurece. Es como un drogadicto que solo busca ayuda cuando ya está en el hospital. O una persona infiel que solo valora a su pareja cuando la ha perdido. El problema no es que la ayuda no exista, sino que cuando la queremos, ya es demasiado tarde para evitar el daño.
La risa de la Sabiduría: ¿Maldad o advertencia?
"Yo también me reiré en vuestra calamidad, y me burlaré cuando os viniere lo que teméis." (Proverbios 1:26)
¿Acaso Dios disfruta del sufrimiento humano?
No. La clave aquí es entender que esta "risa" es irónica, no cruel. Es como cuando un maestro le advierte a un alumno que estudie para el examen y el estudiante ignora el consejo. Cuando reprueba, el maestro podría decirle con una sonrisa: "Te lo dije." No porque disfrute verlo fallar, sino porque era algo evitable.
Dos caminos, dos futuros
El pasaje termina con un contraste claro:
- El necio: Vive confiado en su propio juicio, ignora la corrección, y al final sufre las consecuencias.
- El sabio: Escucha, aprende, teme a Dios y vive en seguridad y paz (v. 33).
Jesús enseñó lo mismo en Mateo 7:24-27 con la historia de las dos casas: una sobre la roca y otra sobre la arena. La tormenta llega para todos, pero solo los que edificaron sobre la roca (obediencia a Dios) permanecen firmes.
Conclusión: ¿Cuándo vamos a escuchar?
La Sabiduría está gritando hoy. Nos habla a través de la Biblia, de consejos sabios, de la experiencia de otros, incluso de nuestros propios errores. Pero ignorarla tiene un costo.
Muchos solo buscan a Dios cuando todo se ha derrumbado, cuando están en el "barranco" de la vida. Dios es misericordioso, pero ¿no sería mejor escuchar antes del golpe?
El tiempo de actuar no es "cuando haya problemas", sino ahora. La pregunta es:
¿Vamos a seguir ignorando los avisos o tomaremos en serio la voz de la Sabiduría antes de que sea tarde?
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