A veces, me siento abrumado por el peso de los problemas, especialmente cuando parece que nunca se resolverán como quiero. Este sentimiento no es un deseo de rendirme, sino más bien una sensación de desgano, una falta de energía para enfrentar las dificultades diarias. Es en estos momentos cuando me recuerda la importancia de entregar mis preocupaciones a Dios. Reflexionando sobre mi situación, recuerdo historias poderosas de la Biblia que nos muestran que no estamos solos en nuestras luchas. David se enfrentó a Goliat con una fe inquebrantable, confiando en que Dios lo ayudaría a superar lo imposible. Moisés, guiado por Dios, se presentó ante el faraón para liberar a su pueblo, a pesar de sus propias dudas. Amigo ,créeme, Dios no nos pone problemas más grandes de los que podemos soportar. A veces,aunque los obstáculos parecen insuperables, inalcanzables quizá, pero si avanzamos paso a paso, eventualmente alcanzaremos la cima de nuestras montañas personales. Cada día es una...
Mis reflexiones personales