Cada día es un campo de batalla. No contra el mundo, sino contra nosotros mismos. Dentro de nuestra mente hay una guerra constante, un eco que repite que no somos lo suficientemente buenos, que no podemos, que fracasaremos. Es un enemigo sigiloso, disfrazado de lógica, de prudencia, de falsa humildad. Nos susurra al oído que no merecemos, que no estamos listos, que mejor nos quedemos quietos. Pero aquí está la verdad: es mentira . No hay mayor veneno que la duda. Es el cáncer del alma, la barrera que nos impide cruzar al otro lado, donde habita la grandeza. No son nuestras capacidades las que nos frenan, es la desconfianza que tenemos en ellas. Nos convertimos en nuestro peor enemigo cuando cedemos a ese miedo, cuando dejamos que la incertidumbre nos defina. Pero la papilla es para los niños. Nosotros no estamos aquí para lamentarnos ni para vivir de excusas. “Dios sí cree en ti.” Si no fuera así, ya no estarías aquí. Pero sigues respirando, s...
Mis reflexiones personales